La felicidad se aprende

la felicidad se aprende
Hace unos meses en La Vanguardia -Octubre del 2010- Josep Corbella presentó un articulo que habla de la felicidad "El más amplio estudio científico sobre el bienestar psicológico rompe tópicos". Un estudio científico que demuestra que la felicidad se aprende y que personas que no eran muy felices, 20 años después aprendieron a serlo y empezaron a sentirse bien. El éxito no da la felicidad. Dar mucha importancia a la carrera profesional resulta perjudicial de cara a lograr la felicidad.
Tanto buscar el éxito, tanto perseguir la fama, el dinero y el poder, y al final resulta que la felicidad está en otra parte.
Según el más amplio estudio que ha investigado cómo evoluciona la felicidad a lo largo de la vida, quienes ayudan a otras personas suelen ser más felices que quienes buscan el éxito individual. Quienes encuentran el equilibrio entre trabajo, familia, amistades y ocio suelen ser más felices que que quienes anteponen su carrera a cualquier otra prioridad. Quienes cuidan su salud suelen ser más felices que quienes la pierden en los placeres de la mesa y del sofá. Y, en el caso de las mujeres, quienes conviven con un hombre que da prioridad a la familia suelen ser más felices que quienes viven con un hombre que da prioridad al trabajo.
El estudio, que se presentó en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., desmiente la teoría de que la felicidad de una persona depende de su personalidad y por lo tanto apenas varía a lo largo de la vida. “Nuestros resultados demuestran que la capacidad para ser más o menos felices no es algo que nos venga dado, sino que la construimos a lo largo de la vida con las decisiones que tomamos”, ha declarado por correo electrónico Bruce Headey, investigador de la Universidad de Melbourne (Australia) y primer autor del estudio. Según Headay, no es que la personalidad no influya, pero no es lo único que influye. Ni lo más importante.
El estudio se ha basado en la Encuesta Socioeconómica de Alemania, que desde 1984 ha planteado anualmente a decenas de miles de ciudadanos preguntas relacionadas con su situación personal y con su bienestar psicológico. Esta encuesta “proporciona la serie de datos más larga del mundo” para estudiar cómo evoluciona la felicidad, escriben los investigadores en Proceedings.
Para comprobar si la felicidad fluctúa a lo largo de la vida, los investigadores clasificaron a los encuestados según su nivel de satisfacción en el momento de responder a cada encuesta. Si la felicidad es estable, pensaron, los más felices en 1984 deberían seguir siendo los más felices en el 2008 (el último año analizado). Pero no fue esto lo que observaron. El 38% de los encuestados variaron su lugar en la clasificación en más de 25 puntos porcentuales en estos 25 años. Un 25% había cambiado más de 33,3 puntos. Y un 12% había cambiado más de 50 puntos. (Un punto porcentual se refiere a que se divide la muestra en cien niveles, cada uno de los cuales agrupa a un 1% de las personas encuestadas; una variación de 25 puntos significa que una persona que estaba, por ejemplo, en el nivel 50 en 1984 pasó a estar en el 2008 por debajo del nivel 25 o por encima del 75.).
¿De qué depende que la felicidad varíe? otorgar mucha importancia al éxito profesional y al poder adquisitivo no favorece la felicidad a largo plazo. Al contrario, “priorizar los objetivos de éxito y los objetivos materiales es perjudicial para la satisfacción vital”, escriben en Proceedings. En cambio, priorizar la relación con la pareja, la relación con los hijos, los comportamientos altruistas y la participación en actividades sociales sí favorece la felicidad.
Estos resultados ofrecen una lección importante de cara a la educación de los niños, apunta Bruce Headey. Si se quiere que sean felices de mayores, es mejor enseñarles a ser altruistas que a ser competitivos. Pero no es un descubrimiento sorprendente, reconoce el investigador. Mientras los medios de comunicación hacen apología de la fama y la victoria, “en muchas escuelas e iglesias se enseña a los niños a actuar de manera generosa y altruista”, afirma.
Una segunda lección importante afecta a las relaciones de pareja. En conjunto, las personas casadas o con pareja estable expresan un nivel de satisfacción con sus vidas superior al de las personas sin pareja. Pero tener una pareja psicológicamente inestable, o bien una pareja que desatiende la relación familiar, causa una pérdida significativa de felicidad a largo plazo.
De todas las variables que influyen en la evolución de la felicidad, la más importante es el paro. Aunque el máximo bienestar psicológico se registra cuando hay un equilibrio entre trabajo y ocio, la falta de trabajo resulta mucho más perniciosa que la sobrecarga de trabajo tanto para hombres como para mujeres.
El articulo original de la investigación se puede ver aquí "Long-running German panel survey shows that personal and economic choices, not just genes, matter for happiness" Bruce Headey, Ruud Muffels and Gert G. Wagner.
COMPRA EN:


Midseasonsales250x250

1 comentario:

  1. Me parece súper interesante este articulo. Opino que la felicidad más que un aprendizaje por modelamiento, es una decisión, es un estado mental... (desde mi punto de vista) lo que sí puedo asegurar es que los patrones son la base para adoptar una actitud frente a una determinada situación, por ejemplo baja tolerancia a la frustración, la forma de ver el futuro, las exageradas angustias por ansiedad por preocupación (acciones anticipadas)...entre otras. Las exigencias del medio nos presionan, y solemos actuar de acuerdo a esos modelos. La felicidad esta dentro de cada uno-a. Y no es cuestión del otro, tampoco es que me sienta feliz porque los demás lo están, decido ser y estarlo, porque "lo que me hace feliz a mí, pueda que no te haga feliz a ti" los invito a los asiduos lectores de la página a seguir pensando sin egoísmos sobre este tema que a veces se lo dejamos en manos de los demás. Permitir que otro-a me haga feliz es como entregarle mi voluntad...Sarapsicol. nos vemos en el pròximo articulo, que seguro estarà buenisimo.

    ResponderEliminar